Son ricas en proteínas vegetales (27,46 g por cada 100 g), que contribuyen al mantenimiento y desarrollo de la masa muscular .
Son fuente de grasas insaturadas (46,6 g por cada 100 g), que ayudan a regular el colesterol y a prevenir enfermedades cardiovasculares .
Contienen fibra (7 g por cada 100 g), que favorece el tránsito intestinal y la sensación de saciedad .
Aportan vitaminas del grupo B, especialmente B1, B6 y ácido fólico, que intervienen en el metabolismo energético y en el funcionamiento del sistema nervioso .
También contienen minerales como el fósforo, el magnesio, el hierro y el zinc, que participan en diversas funciones del organismo, como la formación de huesos, dientes, glóbulos rojos y defensas .
Tienen un alto valor energético (591 kcal por cada 100 g), por lo que se recomienda consumirlas con moderación y dentro de una dieta equilibrada y variada .